El verano con un recién nacido

Infinidad de veces oí durante el embarazo “¡Qué suerte tienes, no pasarás el verano embaraza!”, creo que no somos conscientes de lo que es tener un recién nacido en verano.

El verano con un recién nacido

Mi bebé nació el 15 de junio, justo antes de que comience el verano. “¡Qué suerte tienes, no pasarás el verano embarazada” eso me decían todos cuando se enteraban que mi fecha de parto era a principios de verano. ¿Suerte? Creo que así no lo describiría.

Sabemos que pasar el embarazo con mucho calor es pesado, agobiante, más aún si es el último trimestre. Se duplica la incomodidad, la pesadez, las noches sin poder dormir, en fin… que sí, que no es lo ideal, pero aún sólo eres tú y puedes disfrutar del verano. Puedes ir a la playa, puedes pasar tardes en la piscina, puedes quedarte tumbada en el sofá bajo el ventilador o aire acondicionado si así lo prefieres.

En cambio, pasar el verano con un recién nacido es muy duro. Agregarle al postparto un calor agobiante, la sensación de que estás encerrada en tu casa, que las hormonas y la lactancia te dan sofocones y que tu bebé te pide la mayor parte del tiempo brazos cuando tú lo único que necesitas es una ducha fría.

Estar en casa:

Pocas otras opciones te quedan más que estar en casa. Salir se hace bastante imposible durante el día porque la temperatura no te permite dar paseos o estar al aire libre; la playa (o la piscina) no la puedes ni pisar; puedes ir al centro comercial pero al cabo de unos días ya no te apetece ver las mismas tiendas; conclusión te pasas los días en casa intentando que el calor no pueda contigo.

La lactancia y las hormonas:

Es muy normal que sientas sofocos o sensaciones de mucho calor al dar el pecho. Esto pasará en cualquier época del año pero cuando sucede en invierno por supuesto que se tolera de manera diferente.

El postparto:

Aunque lo lleves muy bien, es una época difícil. Tus sentimientos de agobio por la situación pueden verse agravados cuando no te sientes cómoda; cuando no puedes disfrutar del tiempo como te gustaría, escogiendo alguna actividad para hacer que te levante el ánimo; o simplemente porque debes pasar muchas horas “encerrada” en casa sin poder salir a que te dé el aire.

Tu bebé en brazos:

Por supuesto que disfrutas muchísimo de tener a tu bebé en brazos los primemos meses. Sentir su olorcito, darle contención, calmarlo, es único para cualquier madre pero cuando esto lo vives en invierno es puro placer. Te pasas horas con tu bebé en el pecho tapados con una mantita, ambos se dan calorcito y es mágico. Cuando te toca en verano por una parte te encanta hacerlo y por otra te genera incomodidad, la sensación no es tan idílica.

 

Hablando desde lo personal…

Este post que escribo me toca muy de cerca. Vivo un postparto de verano y siento que por momentos está pudiendo conmigo. Mi hija mayor y mi marido disfrutan en la playa mientras yo me quedo en casa con el peque. Mi marido constantemente quiere ayudarme, pero lo cierto que al tener una niña que desea disfrutar de sus vacaciones debemos dividirnos para darle a cada hijo lo que necesita. En otra etapa podríamos dividirnos diferente pero con un bebé tan pequeño y una lactancia materna exclusiva se hace difícil dejarlo para salir.

 

La mayor nació en noviembre, los primeros meses fueron de invierno y eso me permitió disfrutar mucho más. Mi madre estuvo conmigo un mes para ese entonces. Salíamos todos los días: durante las mañana estábamos en casa; luego dábamos largos paseos por la ciudad a las primeras horas de la tarde cuando el sol nos acompañaba; tomábamos el café mientras yo daba el pecho; y volvíamos a casa a la hora en la que mi marido regresaba de trabajar.

Para salir, a mi peque la abrigaba y la colocaba en el carro bien tapadita. Allí dentro, ella no se enteraba de la temperatura de la calle. Nosotras nos abrigábamos y disfrutábamos del aire libre y la ciudad. Cuando estábamos en casa aprovechaba cada momento que tenía para tumbarme en el sofá y hacerla dormir sobre mi pecho, incluso cuando podía ponerla en la cuna porque estaba ya durmiendo profundamente, prefería dejarla conmigo y disfrutarla. Además, tenerla a ella me sirvió para no pasar frío ese invierno. Las hormonas y la lactancia me daban sensación de calor así que por momentos sólo debía vestir camiseta, a veces incluso estando en la calle porque no sentía nada de frío.

El pequeño nació a comienzos del verano. Yo siempre fui muy de playa y este año me lo pierdo. Este año me ha tocado quedarme en casa y por momentos siento que no estoy disfrutando tanto como la primera vez. Esta vez nos acompaña mi suegra. Tras terminar la baja de paternidad, la invitamos para que nos ayude estos días haciendo planes con la mayor que al estar de vacaciones necesita divertirse y disfrutar del verano. Salimos cada tardecita a dar un paseo y tomar el aire pero para ese momento yo ya llego cansada de todo el día, con menos energía y mucho calor acumulado.

Al peque lo disfruto muchísimo pero en ocasiones me gustaría que pasara más tiempo en su cunita o hamaca. Al contrario que su hermana que era más “independiente”, éste pide brazos todo el tiempo, y aunque se duerma conmigo, cuando lo dejo en la cuna se despierta al darse cuenta que lo he “dejado solo” y entonces nuevamente en brazos. Y es que lo entiendo, aún sólo tiene un mes y él debe estar sufriendo el calor tanto como yo, ahora necesita de su mamá y yo estoy ahí para satisfacer sus necesidades, después de todo y pese al calor, es mi chiquitín y se merece este esfuerzo.

 

Si estás pasando este verano embarazada, siéntete afortunada, intenta “remojar tu cuerpo” todo lo que puedas y disfruta de las actividades de verano.

Si estás pasando el postparto, no puedo decirte mucho porque estamos igual, desahógate cuando puedas, que eso siempre hace bien y ten en cuenta que sólo son unos meses y ya pasará. Ánimos!

 

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