La ayuda de las abuelas

Hace unas semanas escribí un artículo que hablaba de los primeros días en casa, toqué muy por encima un tema que me ha quedado rondando en la cabeza y que creo necesita un poco más de tiempo.

Cuándo pedir o aceptar ayuda de las abuelas

y cuándo no

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Tras el parto, es normal que una de las abuelas, quiera ayudarnos, quiera estar presente para lo que necesitemos y con la mejor de las intenciones se ofrezca a quedarse en casa unos días. También es normal que nosotras pidamos esa ayuda y la invitemos a pasar esos primeros días con nosotros.

Tener alguien en casa que nos ayude puede ser importante. Que se ocupe de las tareas del hogar, las lavadoras, de preparar la comida o hacer la compras, y no sólo eso, la compañía cuando el papá hace los trámites, las charlas sobre cómo nos sentimos, las experiencias propias, en fin todo el apoyo que necesitamos durante la primera etapa.

Toda esta situación suena perfecta y si tienes la suerte de poder contar con esta ayuda será muy bueno para ti. Sin embargo no siempre es tan perfecto cuando hablamos de las relaciones familiares.

Tomar la decisión

Hace mucho tiempo que no vives con tu madre y muy probablemente nunca hayas vivido con tu suegra. Elegir estos días para hacerlo es una decisión que debes tomar con mucha consciencia y verdaderamente consensuada con tu pareja. Si bien tú serás la más vulnerable y la que necesita más ayuda debes pensar también en que el nuevo padre debe estar esos días con el mejor ánimo, fuerte y feliz para afrontar todo lo que a él le corresponde y para estar a tu lado y ser tu sostén. Si tener a una abuela en casa significa una ayuda para ti pero un trastorno para él no será la mejor opción. De la misma forma si para él será una ayuda (porque lo libera de muchas tareas) pero para ti una situación difícil de sobrellevar tampoco será la mejor opción.

Ambos en la pareja deben estar seguros de que tener una abuela en casa será de gran ayuda y que ninguno sufrirá en el camino.

¿Qué debemos evaluar para estar seguros?

La relación con tu madre o tu suegra, y la relación que tiene tu pareja con tu madre o la suya es lo fundamental. Muchas veces ocurre que las madres nos ayudan a preparar la comida, a hacer la limpieza pero por otro lado, generan situaciones de tensión que pueden ser muy perjudiciales para uno de los dos o para la pareja.

Involucrarse demasiado, no dar espacios a la pareja, querer imponen su forma de hacer las cosas, no respectar el aprendizaje de los nuevos padres, son situaciones muy comunes que nos pueden llevar a tener conflictos y durante la cuarentena pueden ser más graves que en cualquier otro momento.

Es importante que quien venga a ayudar, no sólo se ocupe de las tareas del hogar sino que también genere espacios y ámbitos de entendimiento, con mucha paciencia y empatía. En algunas familias la relación madre e hija, aunque sin ser una mala relación, no genera este entorno –la hija puede sentirse evaluada o juzgada, la madre puede no ser consciente de lo límites, etc-. Para muchas mujeres contar con la ayuda de la suegra es una mejor alternativa que la de su propia madre porque al no existir la relación tan estrecha, se siente con mayor libertad para tomar sus propias decisiones e imponer sus propios límites.

Sea como sea es una decisión de cada pareja. Generalizar en este aspecto es una imprudencia porque no hay dos familias iguales. Sólo debemos ser conscientes de que recibir una persona en casa debe ser una ayuda en todos los sentidos.

¿Qué hacer si pensamos que no es una buena idea?

Si por los motivos que sea, sospechas que no será una buena idea tener una abuela en casa los primeros días, pero crees que contar con ayuda será importante puedes proponer en término medio. Pedir “ayuda a tiempo parcial”. En vez de tener a una abuela instalada en casa, puedes pedir que venga todos los días un rato a organizar los quehaceres, que haga la compra y te la traiga, que prepare comida y te la deje en casa, o que te haga compañía cuando tu pareja debe salir. De esta forma obtendrás la ayuda que necesitas pero no te sentirás invadida o desgastarás la relación por la convivencia constante.

Si tienes a las abuelas fuera de la ciudad y no puedes plantear este término medio, podrás buscar esta ayuda en otras personas. Puedes pedir a una amiga que te haga compañía, puedes contratar a alguien para los quehaceres, etc. Lo importante será que si sientes que no te hará sentir bien emocionalmente tener alguien en casa, no lo hagas por priorizar otros aspectos. Tus emociones y sentimientos deberían ser la prioridad durante estos primeros días.

La baja de paternidad de 4 semanas.

Lo cierto es que la baja de paternidad de 4 semanas ha ayudado muchísimo, ha sido un cambio fundamental. Es verdad que podemos estar mucho mejor, que en países del norte las bajas son mucho más largas, pero también debemos reconocer y agradecer el avance que esta baja supone en las familias españolas.

Las dos primeras semanas, pasan muy velozmente y los papás están muy ocupados con los trámites. Por otro lado nosotras estamos más relajadas: los primeros días son los de ingreso, tras volver a casa aún está todo en condiciones, por unos días tenemos limpia la ropita del bebé que habíamos preparado, no nos preocupamos mucho por los quehaceres porque todo parece estar en orden (como lo dejamos antes del nacimiento), y el bebé duerme todo el tiempo que no está comiendo.

Tras pasar unos cuantos días es cuando se complica un poco. El orden de la casa ya no es tanto, se acumuló ropita sucia que hay que volver a lavar y planchar, el bebé comienza a estar más demandante… Antes era este momento cuando el papá debía volver a trabajar y quedábamos solas en casa durante largas horas, nos sentíamos desbordadas. Ahora, tras el cambio de la baja de paternidad, en las dos últimas semanas, la pareja puede compartir verdaderamente el cuidado del bebé, los papás pasan más tiempo en casa (ya han terminado todos los trámites), acompañando a las mamás y conociendo al bebé. Son estas dos semanas cuando comenzamos a organizar la nueva vida, a conocer los nuevos tiempos y a adaptarnos a ser tres.

Cuando finaliza la baja, ya ha pasado un mes, nos sentimos mucho mejor físicamente, ya nos adaptamos a los tiempos del bebé y si bien estaremos cansadas, y aún no estamos a pleno, lo peor ya ha pasado, ya nos sentimos en condiciones para quedarnos solas en casa durante la jornada laboral de la pareja.

Con esta nueva baja de paternidad, las mamás pueden sentirse más libres a la hora de decidir si quieren o no que una abuela conviva en casa durante los primeros días porque ya cuentan con más ayuda.

 

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